- En el mes del orgullo nacional, Apache continúa la celebración de sus 70 años explorando cómo el juego, la identidad y la evolución de las familias mexicanas pueden convivir en una misma historia
¿Qué hace que una marca mexicana permanezca vigente durante siete décadas? La respuesta no sólo tiene que ver con un producto bien hecho aunado a una dosis de nostalgia, sino en entender que los elementos de su historia siguen teniendo significado para las nuevas generaciones y encontrar nuevas formas de llevarlos al presente.
Esta duda cobra mayor sentido en estos momentos cuando venimos de un renovado sentimiento nacional por los partidos mundialistas, sumado a la llegada de las fiestas patrias que ponen sobre la mesa conceptos como identidad, pertenencia y orgullo nacional. Pero también coincide con otro momento importante para las familias: el regreso a clases y la recuperación de las rutinas después de las vacaciones.
En este escenario, las tradiciones pueden encontrar nuevas formas de transmitirse. No sólo a través de recordar la emoción de los partidos, de los relatos de los adultos o de las celebraciones del 15 y 16 de septiembre, sino por medio de actividades cotidianas en las que niñas y niños puedan crear, experimentar, jugar y compartir.
Durante los últimos años, iniciativas como «Hecho en México» han buscado fortalecer el mercado interno, impulsar el contenido nacional y reconocer la capacidad productiva del país. A esta conversación se suma el comportamiento de los consumidores. De acuerdo con la tercera edición del Estudio de Consciencia de Compra en el Supermercado, realizado por GS1 México, 38% de los consumidores consultados manifestó preferir productos nacionales, un indicador que muestra que el origen puede formar parte de los criterios que se consideran al momento de elegir o comprar.
Para las marcas con una larga trayectoria como Apache, sin embargo, mantener una identidad reconocible no significa permanecer estáticas. «El verdadero desafío está en evolucionar sin perder aquello que nos conecta con las personas. Ese es uno de los aprendizajes que nos lleva a cumplir 70 años, pues hemos formado parte de distintas generaciones», comenta Christian Carbajal, Director General de grupo Apache, que se traduce en nuevas experiencias de juego para las infancias actuales, añadiendo a línea de emblemáticos triciclos, scooters, patines o juguetes como hornos para preparar pastelitos, máquina de helados o de raspados, por poner ejemplos.
El vínculo entre juego e identidad comienza desde la infancia porque permite que los niños exploren su entorno, expresen ideas, desarrollen habilidades y construyan vínculos con quienes los rodean. UNICEF señala que el juego es una herramienta fundamental para el desarrollo cognitivo, físico, social y emocional, además de fortalecer la relación entre ellos y sus cuidadores.
En ese proceso también pueden incorporarse elementos culturales: historias familiares, celebraciones, colores, música, objetos, formas de convivencia y actividades que permiten que las nuevas generaciones conozcan aquello que forma parte de su entorno y reinterpretarlas de acuerdo con las formas actuales de aprender, crear y jugar.
Esta evolución también se refleja en la manera en que se entiende actualmente el juguete. El juego puede involucrar movimiento, creatividad, experimentación y convivencia, y no existe una única forma de jugar. La intención no es sustituir las tradiciones de juego, sino transformarlas junto con las familias.
Esto puede convertirse en una oportunidad para recuperar el juego como parte de las nuevas rutinas después del regreso a clases. Reservar algunos minutos por la tarde para una actividad compartida, salir a caminar o jugar al parque, aprender juntos una nueva habilidad o dedicar un fin de semana a cocinar y crear algo relacionado con las fiestas patrias puede generar espacios para compartir.
También es una oportunidad para que los niños ganen confianza y autonomía. Aprender a utilizar un triciclo, mantener el equilibrio en unos patines o comenzar a desplazarse en un scooter implica pequeños retos que les permiten experimentar, equivocarse y volver a intentarlo, siempre con la supervisión y las condiciones de seguridad adecuadas.
Con septiembre como punto de partida, las familias pueden convertir el orgullo nacional en experiencias que involucren a los niños, por ello Apache comparte cinco formas de celebrar lo mexicano en familia:
- Cocinar una receta familiar. Más que preparar un platillo para la cena del 15 de septiembre, sumar a los niños en el proceso, permite hablar de ingredientes, historias y tradiciones familiares. Incluso una actividad de repostería puede convertirse en una oportunidad para crear y decorar juntos. ¿Por qué no usar el Hornito de Mis Pastelitos de la marca Apache?
- Crear algo inspirado en México. Una manualidad con motivos mexicanos, una decoración para la casa o incluso reinterpretar símbolos nacionales desde la imaginación de los niños puede ayudar a acercarlos a la cultura desde su propio lenguaje.
- Recuperar el juego al aire libre. El regreso a clases no tiene por qué significar el fin del juego. Una tarde en el parque, una rodada en triciclo, una práctica con patines o una salida en scooter pueden convertirse en pequeños rituales familiares para mantenerse activos y compartir tiempo fuera de las pantallas. Hasta inventar un rally con datos históricos puede crear una nueva tradición familiar que rete a poner atención en las clases de historia.
- Convertir el aprendizaje en un reto. Aprender una nueva habilidad como mantener el equilibrio, completar un recorrido, hacer una manualidad o preparar una receta, permite que los niños experimenten la satisfacción de conseguir algo por sí mismos y acompañarlos, sin resolver inmediatamente cada dificultad, puede ayudarles a desarrollar confianza.
- Crear una nueva tradición familiar. Una actividad que se repita cada septiembre puede convertirse con el tiempo en un recuerdo compartido: es momento de sacar la lotería, el «serpientes y escaleras», el juego de la oca o los memoramas para crear una tarde muy especial ahora que no es tan fácil salir al parque por la temporada de lluvias. O si contamos con la dicha de un clima que lo amerite, caminar bajo los árboles, como cita anual, puede construir un recuerdo familiar y padrísimo.
Septiembre ofrece un momento natural para hablar de identidad, pero también para preguntarse cómo se construye el orgullo por lo propio en una generación que crece rodeada de referencias globales.
Para Apache, cumplir 70 años representa una oportunidad para reconocer el camino recorrido y, al mismo tiempo, demostrar que una marca mexicana puede mantenerse vigente cuando entiende que cada generación tiene nuevas formas de relacionarse con el juego, la familia y su entorno.
«Una marca con 70 años de historia tiene el reto de honrar lo que ha construido, pero también de entender hacia dónde están cambiando las familias y las nuevas generaciones. Para nosotros, evolucionar significa seguir creando experiencias de juego que tengan sentido hoy, sin perder nuestras raíces», señala Christian Carbajal.
Apache continúa apostando por esa evolución: un juego que conserva sus raíces, pero que sigue encontrando nuevas formas de moverse, crear y crecer con las familias mexicanas.




































