Taller de Ramos comparte las claves para transformar los espacios esta temporada, desde arreglos que desafían los colores tradicionales del otoño hasta mesas que se convierten en verdaderas experiencias
El otoño suele asociarse con hojas secas, tonos naranjas, cafés y arreglos tradicionales. Sin embargo, esta temporada invita a explorar una estética diferente: más orgánica, sofisticada y llena de contrastes, donde las flores frescas conviven con elementos secos, las ramas se convierten en piezas escultóricas y las combinaciones inesperadas de color transforman cualquier espacio.
Con la llegada de las reuniones de temporada, las cenas en casa y celebraciones como Thanksgiving, las flores se convierten en una oportunidad para renovar los espacios y crear ambientes que sorprendan sin necesidad de grandes montajes.
- Flores que también son hermosas cuando se secan
Una de las propuestas de Taller de Ramos para esta temporada es aprovechar la belleza de los materiales que evolucionan naturalmente con el paso de los días.
Las hortensias secas, el amaranthus, las gramíneas, el limonium y las cápsulas de semillas se encuentran entre sus favoritos por la riqueza visual que aportan a las composiciones. A ellos se suman follajes como el eucalipto, el olivo y la magnolia, además de ramas con frutos o siluetas escultóricas.
El resultado son arreglos con movimiento, profundidad y una estética orgánica.
- Adiós al naranja
El otoño también puede vestirse de rosa, ciruela, lavanda y verde oliva.
Esta temporada, Taller de Ramos propone alejarse de las combinaciones tradicionales y experimentar con paletas más sofisticadas: vino profundo, burdeos, ciruela, rosa empolvado, verde oliva, amarillo mantequilla, crema y mostaza suave, con pequeños acentos azulados o lavanda.
Otra de sus apuestas son las composiciones tonales, donde diferentes intensidades de un mismo color crean profundidad.
La clave está en combinar materiales que contrasten entre sí: flores delicadas con ramas estructurales, superficies suaves con texturas gráficas y elementos frescos con otros que comienzan a secarse.
- Las flores salen del florero y se convierten en objetos de diseño
No todos los arreglos necesitan ocupar el centro de una mesa.
Una rama escultórica colocada en un recipiente de gran formato puede transformar una entrada; una composición pequeña de flores secas puede dar personalidad a una repisa, una mesa lateral o incluso un baño.
También hay espacio para propuestas menos convencionales: ramas apoyadas sobre una consola, flores integradas en objetos decorativos o instalaciones botánicas suspendidas que se convierten en protagonistas de una habitación.
La recomendación de Taller de Ramos es sencilla: menos espacios decorados, pero con mayor intención.
- El secreto de una mesa espectacular está en dejarla respirar
Las cenas de otoño y Thanksgiving son el pretexto perfecto para llevar el diseño floral a la mesa.
Para Taller de Ramos, una mesa bien diseñada debe comenzar por algo esencial: permitir que los invitados se vean, conversen y disfruten del encuentro.
Su propuesta es sustituir los arreglos voluminosos por composiciones bajas y alargadas que recorran la mesa como un pequeño paisaje natural.
Flores frescas, follajes, frutos, cápsulas secas y ramas pueden aparecer entre velas, vajilla y cristalería, creando distintos puntos de interés sin saturar el espacio.
También recomiendan jugar con las alturas y, cuando se incorporen ramas más elevadas, elegir aquellas que sean ligeras y permitan mantener el contacto visual entre los invitados.
- El verdadero lujo está en saber qué quitar
Una de las claves del diseño floral contemporáneo no está en la cantidad de flores, sino en la manera de utilizarlas.
Para Jess Ramos y Lucie Mounier, el secreto de una composición elegante está en la edición: seleccionar cuidadosamente las variedades, equilibrar su peso visual y permitir que cada elemento tenga su propio espacio.
Las flores frescas y delicadas pueden convivir con ramas secas de líneas marcadas; una flor puede aparecer ligeramente más alta que las demás, mientras otra se integra de forma casi inesperada.
Los espacios vacíos también forman parte de la composición, aportando ligereza y dejando que cada textura destaque.







































