Una cocina que rinde homenaje a los clásicos franceses, una cava pensada para los amantes del vino y una atmósfera íntima dan vida a un restaurante que invita a recuperar el placer de disfrutar la mesa sin mirar el reloj.
Hay experiencias gastronómicas que comienzan mucho antes del primer bocado. La arquitectura, la iluminación, el servicio y hasta el sonido de las copas forman parte de ese ritual que convierte una cena en un momento especial. Esa es la esencia de La Belle Époque, un restaurante en la colonia Roma Norte que encuentra inspiración en la elegancia y el espíritu de la Francia de finales del siglo XIX.
Inaugurado en abril de 2026, este espacio propone una manera distinta de vivir la gastronomía: sin prisas, con atención a los detalles y con el gusto por las sobremesas largas. Su concepto gira alrededor de una idea sencilla, pero cada vez más valiosa: detener el tiempo para disfrutar de la buena mesa, una botella de vino y una conversación.
En la cocina, los grandes referentes de la tradición francesa encuentran una nueva expresión a través de preparaciones que conservan su esencia y suman una interpretación contemporánea. El recorrido puede comenzar con un Macaron de Foie Gras o unas vieiras con beurre noisette y espuma de papa, para continuar con clásicos como la sopa de cebolla y el Beef Wellington. El cierre dulce llega con una Tarte Tatin, uno de los postres emblemáticos de la repostería francesa.

El vino ocupa un lugar especial dentro de la propuesta. Su cava y el trabajo de sommeliería buscan crear armonías con los distintos platillos, mientras que la coctelería y una hospitalidad cercana y personalizada completan una experiencia en la que cada elemento tiene su propio protagonismo.
Al frente del proyecto se encuentra Max Righi, chef y sommelier mexicano cuya formación en el Culinary Institute of America, donde se graduó con honores, y su certificación de nivel 2 por el Court of Master Sommeliers respaldan una trayectoria internacional. Ha formado parte de cocinas como Pujol, Tegui, Osteria Francescana, FYN, Eleven Madison Park, Per Se y Estela, experiencias que han contribuido a definir su visión culinaria.
Su propuesta reúne disciplina técnica, respeto por el producto y una sensibilidad contemporánea, pero también entiende que la gastronomía no termina en el plato: la hospitalidad es parte fundamental de aquello que hace memorable una visita.
En Oaxaca 80, La Belle Époque recupera el encanto de los rituales alrededor de la mesa y propone una pequeña escapada al universo francés en plena Ciudad de México. Porque, en ocasiones, el verdadero placer no está en llegar rápido al siguiente destino, sino en encontrar un lugar donde quedarse un poco más.






































