Ana Beatriz Muñoz Ruiz lanza ALTARXITO, un proyecto diseñado para transformar una tradición ancestral en un dispositivo tanatológico contemporáneo de bienestar emocional
Millones de mexicanos construyen cada año altares de muertos para recordar a quienes ya no están. Lo que pocas veces se dice es que ese acto no es solamente decorativo ni folclórico: es profundamente terapéutico.
Seleccionar objetos significativos, colocar fotografías, encender velas, hablar del ausente, compartir recuerdos. Todo esto coincide con técnicas que hoy utiliza la tanatología moderna para acompañar justamente esos procesos de duelo.
La empresaria mexicana Ana Beatriz Muñoz creció viendo estos altares y, con el tiempo, entendió algo poderoso: el altar no es un símbolo. «Es un espacio donde las personas procesan emociones, mantienen vínculos y encuentran paz», asegura. Entonces se hizo una pregunta: ¿Por qué este ritual solo existe algunos días al año?
De esa reflexión nació un proyecto singular: altares portátiles de cartón, fáciles de armar, transportar y montar en cualquier lugar y en cualquier momento en que alguien necesite recordar, hablar, despedirse o simplemente reconectar con la memoria de alguien que ya no está. No se trata de un objeto decorativo. Se trata de un espacio íntimo de sanación.
«El altar no es decoración. Es una tecnología emocional ancestral. Yo solo la volví portátil», dice Ana. Estos altares permiten que cualquier persona pueda crear ese espacio simbólico cuando lo necesite: en casa, en hospitales, en clínicas, en hoteles, en retiros o en momentos personales de duelo.
Este proyecto aparece hoy como relevante. En una época donde el duelo suele vivirse en silencio y soledad, este proyecto propone recuperar una práctica cultural mexicana como herramienta contemporánea de bienestar emocional.
Psicólogos y tanatólogos describen este tipo de rituales como fundamentales para:
- Procesar emociones
- Mantener vínculos simbólicos
- Integrar la ausencia
- Transformar el dolor en memoria significativa
ALTARXITO cruza tradición, salud emocional y creatividad con propósito.
«No diseñé un altar. Diseñé un lugar donde la gente puede sentarse a hablar con sus muertos amados cuando el corazón lo necesite», dice Ana quien tardó tres años para lograrlo recurriendo a sus pérdidas personales que la inspiraron para ayudar a los demás.
«El Día de Muertos me enseñó que recordar también puede sanar. Quise que este ritual no dependiera de una fecha, sino de una necesidad emocional».
«En el universo, solo estamos aquí un minuto, pero no importa. Quiero ser recordada como alguien consciente de esa impermanencia, como alguien que amó la vida y disfrutó cada día tal como venía».
Ana Beatriz Muñoz Ruiz
ALTARXITO lo utilizamos no solo para procesos personales de duelo lo llevamos a espacios terapéuticos clínicas y hospitales, hoteles y spas wellness así como a retiros espirituales. De allí él éxito de estos pequeños altares coloridos que se presentan en una caja que incluye veladoras flores y calaveritas como una forma de replicar los altares tradicionales.
Ana Beatriz Muñoz es mexicana, específicamente de Veracruz, creció en Ciudad de México y después radicó por más de 30 años en Cancún; hoy en día vive en Austin, Texas desde donde creó una tienda online en la que proyecta más de 1000 productos al mes sobre todo porque cada año incluirá nuevos diseños.
ALTARXITO lo utilizamos no solo para procesos personales de duelo lo llevamos a espacios terapéuticos clínicas y hospitales, hoteles y spas wellness así como a retiros espirituales. De allí él éxito de estos pequeños altares coloridos que se presentan en una caja que incluye veladoras flores y calaveritas como una forma de replicar los altares tradicionales.
Ana Beatriz Muñoz es mexicana, específicamente de Veracruz, creció en Ciudad de México y después radicó por más de 30 años en Cancún; hoy en día vive en Austin, Texas desde donde creó una tienda online en la que proyecta más de 1000 productos al mes sobre todo porque cada año incluirá nuevos diseños.
Luego de llegar a Estados Unidos fue muy evidente para ella la gran cantidad de inmigrantes mexicanos que se aferran a sus tradiciones y que esa cultura arraigada la heredan a sus hijos y nietos. ALTARXITO ha sido un regalo especial para esas familias porque lo conservan en un espacio elegido de su casa para honrar a sus muertos todo el año.
Este proyecto nació en principio como un recurso para facilitar la colocación de un altar tradicional a utilizar el Día de Muertos. Sin embargo, luego de diseñarlo Ana logró una reflexión más profunda y estudios sobre tanatología y recursos de sanación emocional. De esta forma «ALTARXITO está cumpliendo su misió», dice orgullosa la empresaria mexicana.
En definitiva, en México aprendemos desde pequeños que no sólo el Día de Muertos es importante para sentir respeto y cariño hacia nuestros seres queridos; aunque ya no estén con nosotros, siempre tienen un lugar en nuestros corazones. ¡La familia es importante!






































