Cuando una leyenda como Roberto Carlos, y un ícono del pollo crujiente como KFC se unen, el resultado no puede ser otra cosa que espectacular
Después de un largo camino, la leyenda brasileña por fin encontró unas piernas a su altura, y que son dignas para él. Ya que por su sabor, su jugosidad, su crocancia y fuerza, confirma que las mejores piernas están en KFC.
Y es así como la marca referente de pollo frito decide ficharlo como su entrenador.
KFC, trae de regreso a Roberto Carlos, leyenda del deporte que todos amamos para ser el centro de la conversación en México. Para crear una campaña que deja algo muy claro: nadie ha tenido mejores piernas que Roberto Carlos… y por supuesto KFC.
Inspirados en la obsesión global por las piernas perfectas dentro y fuera de la cancha, KFC presenta una campaña donde Roberto Carlos se convierte oficialmente en el entrenador de las piernas de KFC. Porque si alguien sabe reconocer potencia, técnica y perfección… es él. Y si hay algo que caracteriza a KFC desde hace décadas, son justamente sus legendarias piernas crujientes.

Con el tono irreverente y culturalmente relevante que caracteriza a la marca, la campaña mezcla humor, nostalgia deportiva y el sabor inconfundible de KFC en una pieza donde Roberto Carlos entrena, supervisa y valida a las únicas piernas capaces de competir con las suyas. Porque como bien deja ver la campaña, las mejores piernas no nacen… se entrenan hasta crujir de sabor.
«En KFC siempre buscamos romper con lo establecido y conectar con la cultura de manera auténtica y divertida. Roberto Carlos es el ícono indiscutible cuando se habla de piernas legendarias, así que ficharlo para entrenar las mejores piernas de pollo fue simplemente natural», comentaron Rebeca Vázquez, Directora de Marketing y Ernesto Hernández, Brand Building & Comms Manager de KFC México. «Esta campaña es un ejemplo de cómo KFC puede apropiarse de códigos culturales globales y transformarlos en historias inesperadas que conectan con la gente».
KFC vuelve a convertir un tema cotidiano en un fenómeno. Porque si algo ha demostrado la marca, es que siempre encuentra la manera de mezclar entretenimiento, humor y pollo crujiente en campañas que terminan viviendo en las calles, en redes sociales y más que eso, en la conversación de la gente.






































